Alimentos como el té verde, las uvas o los arándanos, cada vez son más recomendados para cuidar de la salud. Todos estos ingredientes son ricos en polifenoles: unos potentes elementos fitoquímicos con numerosos efectos beneficiosos para la salud. Descubre la ciencia que se oculta tras estos antioxidantes y cómo actúan en tu organismo para garantizar tu bienestar.
¿Qué son los polifenoles?
Los polifenoles son un conjunto diverso de compuestos orgánicos sintetizados exclusivamente por plantas. Desde un punto de vista químico, su estructura se caracteriza por la existencia de anillos aromáticos, que crean moléculas muy estables.
Si bien no están considerados nutrientes esenciales, la evidencia científica ha demostrado que resultan muy beneficiosos para el mantenimiento de una buena salud a largo plazo.
Las plantas producen polifenoles como parte de su mecanismo defensivo. Funcionan de una manera similar a un sistema inmunitario: se sintetizan de manera masiva para proteger al vegetal frente a agresiones ambientales, como la radiación ultravioleta, la sequía o los cambios de temperatura.
Cuando añades vegetales a tu dieta estás ingiriendo estos compuestos bioactivos. En la actualidad existen más de 8.000 polifenoles identificados (*1), que actúan de manera diferente con nuestra fisiología celular y metabólica.
¿Para qué sirven y por qué son beneficiosos?
Algunos polifenoles se han asociado a una alta capacidad para modular procesos biológicos esenciales en el organismo. Aunque tradicionalmente se les ha considerado exclusivamente como antioxidantes, hoy en día sabemos que su rango de acción es mucho más amplio.
- Combaten el estrés oxidativo: los polifenoles pueden contribuir a combatir los radicales libres y estimulan la producción de enzimas antioxidantes.
- Modulan la inflamación sistémica: su presencia en el organismo se ha asociado a la inhibición de las vías de señalización inflamatorias, además de reducir la producción de citocinas.
- Mejoran la salud cardiovascular: pueden estimular la liberación de óxido nítrico para favorecer la vasodilatación y controlar mejor la presión arterial.
- Equilibran la microbiota intestinal: entre el 90% y el 95% (*2) no se absorben en el intestino delgado y llegan al colon, donde actúan como prebióticos.
- Contribuyen a mejorar el metabolismo de la glucosa: determinados polifenoles se han estudiado por su posible influencia sobre el metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.
- Tienen un efecto neuroprotector: existen investigaciones que relacionan el papel de varios polifenoles con el apoyo a las neuronas frente al deterioro progresivo.
Tipos de polifenoles
A causa de su gran variedad, los científicos clasifican actualmente a los polifenoles en cuatro grandes grupos teniendo en cuenta su estructura química fundamental, especialmente considerando el número de anillos aromáticos que los conforman.
Flavonoides
Es la familia de polifenoles más extensa y estudiada. Se estima que los flavonoides representan el 60% de todos los polifenoles de la dieta humana.
Este tipo de polifenoles está presente sobre todo en: manzanas, cebollas rojas, frutos rojos (especialmente arándanos), té verde, té negro, soja, cacao puro, vino tinto y cítricos.
Ácidos fenólicos
Están formados por moléculas mucho más simples, en términos metabólicos, que los flavonoides.
Las fuentes más habituales del ácido fenólico son: el café, los cereales integrales, el kiwi, la ciruela, la fresa, los frutos secos (sobre todo las nueces) y diversas especias como el orégano.
Estilbenos
Aunque estos polifenoles se encuentran en cantidades mucho más reducidas en una dieta estándar que los flavonoides y los ácidos fenólicos, no obstante está demostrado que poseen una capacidad bioactiva increíblemente alta. (*3)
Los ejemplos más conocidos de estilbenos son el RESVERATROL y el PTEROSTILBENO. Se encuentran fundamentalmente en la piel de las uvas tintas (y por supuesto también en el vino), en los arándanos, las moras, las grosellas y los cacahuetes.
Lignanos
Estos compuestos tienen una similitud funcional que los empareja con los estrógenos que produce el cuerpo humano. Su actividad fitoestrogénica les permite interactuar con los receptores de dicha hormona. Lo más destacable de su funcionamiento es que son transformados por la microbiota del intestino grueso en los denominados enterolignanos, una forma de polifenol activa y de alta absorción.
Los lignanos están presentes sobre todo en las semillas de lino, pero también se pueden encontrar en el sésamo, las legumbres, los cereales integrales y algunas hortalizas como el brócoli.
Cómo añadir polifenoles a tu dieta
Además de una alimentación equilibrada, una manera de suplementar tu dieta con polifenoles de alta absorción es recurrir a la fórmula KOBHOGLP de Kobho Labs. Se trata del primer protocolo avanzado para el control del peso que actúa sobre todos los pilares del metabolismo.
Entre otros ingredientes cuenta con trans resveratrol, un polifenol que favorece la quema de grasa, mejora la composición corporal y ayuda a crear una sensación de saciedad al combinarse con el butirato.
Se toman 3 cápsulas al día más un vial durante las comidas. KOBHOGLP incluye suministro para un mes y a partir del primer trimestre empezarás a notar una mejora notable en tu composición corporal y en tus parámetros cardiometabólicos.
FUENTES:
- (*1) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2835915/
- (*2) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4352430/
- (*3) https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5877653/

Escrito por
Alba María Rubio
Farmacéutica, nutricionista y miembro del equipo de Nutrición y Formación de Kobho Labs.