Guía de etiquetas de suplementos alimenticios ¿Qué tener en cuenta para elegir la mayor calidad?

Publicado por ALBA PEDRAZA en

Saber interpretar la etiqueta de un suplemento es la mejor garantía para una compra inteligente y segura. Ante la gran variedad de productos y las continuas actualizaciones normativas, es fácil perderse entre tanto dato. Para que cuentes con información útil que te ayude a elegir, hemos preparado esta guía práctica con la que aprenderás a reconocer los factores clave de tus suplementos.

¿Qué es un suplemento alimenticio y cuál es su finalidad?

Un suplemento alimenticio es, de acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), una fuente concentrada de nutrientes u otras sustancias con un efecto nutricional o fisiológico(*1).

También llamados complementos alimentarios, se comercializan en distintos formatos, desde cápsulas y comprimidos, hasta polvos o líquidos en dosis medidas. Suelen estar compuestos de vitaminas y minerales principalmente, aunque también pueden incluir ácidos grasos esenciales, aminoácidos, fibras y diferentes extractos vegetales.

Su finalidad es complementar la dieta cuando se desea aumentar el aporte de determinados nutrientes u otras sustancias. Sin embargo, se debe tener claro que estos productos en ningún caso son medicamentos: no llevan a cabo acciones farmacológicas ni pueden emplearse para tratar o prevenir enfermedades.

¿Qué información debe aparecer en una etiqueta?

El etiquetado de los complementos alimenticios debe cumplir la normativa general sobre información alimentaria, principalmente el Reglamento (UE) 1169/2011, además de la normativa específica aplicable a los complementos alimenticios. Aunque la legislación específica de cada país puede modificar algunos elementos del etiquetado, los datos que deben figurar de manera obligatoria son los siguientes:

  • Denominación del producto: debe aparecer expresamente la denominación «complemento alimenticio», además de la indicación de los nutrientes o sustancias que caracterizan el producto.
  • Lista de ingredientes: enumeración de todos los componentes empleados en la formulación del suplemento, ordenados de mayor a menor cantidad.
  • Alérgenos: la etiqueta debe identificar con un destaque tipográfico si la fórmula contiene algún ingrediente perteneciente a los 14 grupos alérgenos regulados en la legislación comunitaria. Estos son:
    • Cereales con gluten.
    • Crustáceos.
    • Huevos y derivados.
    • Pescado y productos a base de pescado.
    • Cacahuetes y productos derivados de cacahuetes.
    • Frutos de cáscara y productos derivados.
    • Soja y productos a base de soja.
    • Leche y otros productos con lactosa.
    • Frutos con cáscara.
    • Apio y productos derivados.
    • Mostaza y productos a base de mostaza.
    • Granos o semillas de sésamo y productos derivados.
    • Dióxido de azufre y sulfitos.
    • Altramuces y productos a base de altramuces.
    • Moluscos y productos derivados.
  • Cantidad neta: cantidad de producto contenida en el envase, sin incluir el peso del propio envase.
  • Fecha de consumo preferente o, cuando proceda, fecha de caducidad: indica el periodo durante el cual el producto mantiene sus características cuando se conserva correctamente.
  • Condiciones de conservación: el suplemento debe especificar en el etiquetado instrucciones para su correcta preservación, como por ejemplo: “Conservar en un lugar fresco y seco”.
  • También debe indicar determinadas precauciones como:
    • Mantener fuera del alcance de los niños.
    • La dosis diaria recomendada.
    • Advertencia de no superar la dosis diaria recomendada.
    • Indicar que los suplementos no deben utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada.
  • Datos de la empresa responsable: debe aparecer también el nombre o razón social, así como la dirección, de la empresa comercializadora.
  • Modo de empleo: instrucciones claras que permitan un uso adecuado y eficaz del producto.
  • Cantidad de nutrientes y sustancias activas: debe declararse de forma numérica la cantidad presente en la dosis diaria recomendada. Cuando se trate de vitaminas y minerales, también debe indicarse el porcentaje correspondiente de los valores de referencia de nutrientes (VRN).

La información obligatoria debe presentarse en una lengua fácilmente comprensible para los consumidores del mercado en el que se comercializa.

También pueden existir advertencias específicas en función de la composición y de los ingredientes empleados.

¿Cómo comprobar la calidad de un suplemento alimenticio?

Una vez verificado el cumplimento normativo del etiquetado, el siguiente paso es analizar la composición del suplemento para comprobar si es de alta calidad y responde a tus necesidades concretas.

Ingredientes activos y valores de referencia de nutrientes (VRN)

Los valores de referencia de nutrientes (VRN) son cantidades de referencia establecidas para determinadas vitaminas y minerales que permiten interpretar qué proporción aporta una dosis del producto. Los VRN permiten contextualizar el aporte del complemento, aunque no determinan por sí solos cuál es la dosis adecuada para cada persona. (*2)

Estos valores permiten comparar el aporte de determinadas vitaminas y minerales entre productos y saber qué porcentaje del valor de referencia proporciona una dosis.

Declaraciones nutricionales y de propiedades saludables (Claims)

Los “Claims” son declaraciones comerciales autorizadas en las que se indica de manera sencilla que el producto contiene una cantidad suficiente de un ingrediente para ofrecer un beneficio real(*3).

Es decir, afirma propiedades nutricionales como por ejemplo: “Sin azúcares añadidos”, o también: “Bajo contenido en grasas”. Asimismo, un “Claim” puede señalar que el consumo de suplementos puede ayudar a mejorar la salud, con frases como: “Refuerza las defensas naturales del organismo”.

Aditivos, intolerancias y sostenibilidad

La lista de ingredientes también permite identificar aditivos y otros componentes de la formulación y comprobar si existe alguno que deba evitarse por alergias, intolerancias o preferencias dietéticas.

De la misma manera, las etiquetas también suelen indicar características propias de la formulación, como por ejemplo que se trata de un producto vegano, sin gluten o sin lactosa. También se destacan a menudo detalles que hacen referencia a la fabricación del packaging, señalando que está fabricado con material reciclado.

FUENTES:

Autor

Escrito por

Alba Pedraza

Farmacéutica, nutricionista y Health Manager de Kobho Labs.

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