Magnesio con vitamina d3 y k2 ¿Por qué combinarlos?

Publicado por Sofía Ruiz en

Lo curioso de la vitamina D sigue siendo uno de los déficits más comunes en la población. Incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas, los niveles suelen estar por debajo del valor óptimo, sobre todo en épocas con menos exposición solar. Y no es el único caso: el magnesio también suele ingerirse en cantidades insuficientes, y la vitamina K2 prácticamente es inexistente en muchas dietas habituales.

Por eso, más que un problema aislado, muchas veces lo que vemos es un desequilibrio conjunto que tiene bastante sentido abordar de forma global.

Porque la vitamina D no funciona de forma aislada dentro del cuerpo. Necesita otras piezas para que todo encaje. Y entre esas piezas, hay dos que destacan: el magnesio y la vitamina K2.

No es una combinación aleatoria. Tiene bastante lógica cuando entiendes lo que pasa por dentro.

¿Para que sirve combinar magnesio con vitamina d3 y k2?

La vitamina D ayuda a absorber calcio. Esto es lo que casi todo el mundo sabe.

Lo que no se explica tanto es que el calcio no sirve de mucho si no se gestiona bien dentro del organismo. Ahí entra la vitamina K2.

La vitamina K2 ayuda a que ese calcio vaya donde tiene que ir, principalmente al hueso, y no se quede circulando o se deposite en otros tejidos. Es decir, se encarga de dirigir el calcio a su lugar correspondiente. 

Al combinar la vitamina D con la vitamina K, se ha observado una mayor mejora en la densidad mineral ósea en comparación con su uso por separado. 

Por otro lado, la vitamina D necesita magnesio para activarse(*1). La vitamina D que ingerimos (o sintetizamos por el sol) no es biológicamente activa directamente. Debe pasar por dos procesos de activación en hígado y riñón. Y aquí entra el magnesio.

El magnesio actúa como cofactor en las enzimas que convierten la vitamina D en su forma activa (calcitriol). Un déficit de magnesio puede reducir la eficacia de la suplementación con vitamina D.

  • El magnesio permite que esa vitamina D funcione correctamente.

  • La vitamina D ayuda a que entre el calcio.

  • La vitamina K2 ayuda a que ese calcio se utilice bien.

Y hay otro punto importante: este tipo de déficit suele coexistir. No es raro tener niveles bajos de vitamina D, ingerir poco magnesio en la dieta y prácticamente no consumir vitamina K2. Por eso esta combinación tiene tanto sentido en la práctica.

Incluso se están estudiando otros compuestos que pueden influir en este proceso. Por ejemplo, la naringina (un flavonoide presente en cítricos) ha mostrado en estudios(*2) que puede favorecer la formación de hueso y reducir su degradación. No es el protagonista, pero ayuda a entender que la salud ósea depende de muchos factores a la vez.

Por eso, cada vez es más habitual ver fórmulas que ya integran esta sinergia en lugar de separar los nutrientes. Un ejemplo es la Vitamina D3 + K2 de Kobho Labs, que incorpora además otros cofactores para trabajar de forma más completa.

¿Cómo tomar vitamina D3, k2 y magnesio juntos?

La vitamina D3 y la K2 se absorben mejor cuando se toman con comida, especialmente si hay algo de grasa. Eso es lo más importante.

El magnesio es más flexible. Se puede tomar con comida o por la noche, dependiendo de cómo le siente a cada persona o de lo que busque (más relajación, por ejemplo).

Si están combinados en un mismo producto, simplemente se toman juntos y listo, que al final también es lo que hace que se mantenga en el tiempo.

Sobre cantidades, hay rangos habituales que se utilizan en estudios(*3), pero no todo el mundo necesita lo mismo. Aquí tiene más sentido la constancia que la perfección en la dosis.

Fuentes

 

Autor

Escrito por

Sofía Ruiz

Farmaceutica, nutricionista y miembro del equipo de Nutrición y Formación de Kobho Labs.

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